La playa de Anjuna 01

Goa

El amor es infinito. Somos baterías abandonadas al sol, en la playa, cargando la electricidad transferida en forma de rayos de luz. Nuestro corazón bombea amor toda la noche. Por eso necesitamos la energía de सूर्य, desde la aurora al ocaso. La arena de Anjuna tatúa nuestra piel, nos reconocemos en la firma del artista, nos hermana en nuestra diversidad. De la aurora al ocaso; hasta la llamada de la noche. Entonces nos levantamos de nuestras tumbas abiertas en la playa cuando las olas del Índico se retiran; la región de Goa enciende sus luces detrás de nosotros con la caída del sol. Vampiros del reverso tenebroso de nosotros mismos. Tanto amor, infinito, por nosotros mismos. Nosotros, una noche más, de pie, en la playa de Anjuna, frente al océano, los últimos rayos de luz brillan en los ojos de mis hermanos y hermanas. La muerte de सूर्य. Toca ahora esperar su reencarnación, cuando la rueda del cielo haya girado lo suficiente para que सूर्य vuelva a nacer por el este.

Hasta ese momento.

Nos alejamos de la playa y nos encaminamos hacia la oscuridad donde, tras un pequeño bosque de palmeras, brilla ya el complejo turístico, sus edificaciones simulan chozas construidas tiempo atrás por pobladores hindúes. Una riada de dioses, esculpidos en arenisca a lo largo del marco de las puertas, nos contempla conforme penetramos dentro de nuestros habitáculos equipados con todas las comodidades occidentales. Una conexión a internet nos permite hacer la transferencia bancaria necesaria para alimentar la hoguera de la felicidad que la noche ha encendido. Luego llega el ritual. Una ducha. Una cena frugal. Y la sangre se dopa para limar impurezas, la mente se nubla para ver con más claridad, la química artificial estabiliza la alquimia de una realidad que nos conduce a la pista de baile, a unos cien metros de nuestras chozas, bajo la atenta mirada de piedra de un panteón hinduista. Somos dioses prodigando nuestro amor infinito. Toda la noche. Al ritmo de la música. Bombeamos de igual manera nuestro amor. Los altavoces marcan la secuencia desde la mesa de mezclas del dj. Minuto a minuto, la energía es irradiada a lo largo de la arenosa piel cubierta de tatuajes. Toda la noche. Tanto amor.

Hasta que las estrellas comienzan a desaparecer en cielo azulado.

Y regresamos a la playa de Anjuna para una última danza. Allá, de pie, sobre la arena, una riada de cuerpos arrastrados por la noche tormentosa. Eso somos. Tótems. Hermanos y hermanas. Todos. Iniciamos nuestro saludo a सूर्य. Alzamos las manos, urdhava vrikshasana, giramos el tronco ciento ochenta grados, uttanasana A, recuperamos cuarenta y cinco grados de altura, uttanasana B, horizontal apoyados con las palmas de las manos a la altura del corazón, chaturanga dandasana, giramos el tronco noventa grados con mirada al cielo, urdhava mukha shavanasana, triángulo equilátero con las palmas de las manos, la pelvis y las palmas de los pies, adho mukha shvanasana, recuperamos, uttanasana B, recuperamos, uttanasana A, recuperamos, urdhava vrikshasana, y saludo al sol, samasthitih, reencarnación, de pie, en completa relajación, somos nosotros y a la vez no, vampiros del reverso tenebroso en quien nos hemos reencarnado, al igual que सूर्य, cuya aurora enrojece ya el horizonte, auriga de su señor, dios cubierto de oro, ciego al resplandor que emite, el señor de la luz, y al que procesamos nuestro amor infinito por los siglos de los siglos.

 

Fuente de la fotografía:

http://photos.theflowerraj.org/v/collections/collection_peter_thomas/Freak-Family-Goa-1974-1.tif.html

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